16 abril, 2009

«●● Lα pяιмзяα vзz ●●»

Días de entreno, de sudor, de vergüenza y de impotencia. Horas que en ocasiones creíste perdidas, horas que decidiste utilizar para mejorar, para esforzarte... Hoy es el día, esos momentos se verán recompensados.

Es cuestión de segundos. Las voces de aquellos que se han a
cercado aquí solo por ti empezarán alzarse sobre las demás, oirás gritos y risas, silbidos y aplausos. Ese es el momento en que notas: como tu cuerpo echa a temblar y tienes calor, te aparecen miedos desconocidos y tu barriga se retuerce sin saber ni siquiera porque. Sudas y deseas desaparecer del planeta, volver en el tiempo y no haber aceptado salir a bailar, pero eso dura poco... Todas esas sensaciones se entrelazan con las de tus compañeros y amitos y se convierten en un único deseo, de todos. Y todo cambia. Los ojos se os iluminan, ati y a esos con los que has pasado tantas horas preparándoos para el momento, esos que están sufriendo lo mismo que tu. El corazón empieza a acelerarse, y se os crea un remolino de nervios en el estomago que suben y bajan como escalofrios por el cuerpo. Quereis gritar, saltar, correr, bailar,... quereis subir ya a ese escenario.

Y es entonces cuando os llaman para subir las escaleras. Los nervios se hacen dueños de vuestros corazones que palpitan como locos por la emoción. Y por último. Mirais el escenario, os mirais entre vosotros y subís. Con cada escalón que pisais veis a más gente y vuestras mentes se quedan completamente en blanco, no recordais nada, apenas escuchais los gritos y entonces, empieza a sonar la música.


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